La Choza la Rubia

Senderismo con niños, que cuál fue mi experiencia??
En general positiva, quitando las horas subiendo que Raúl no paraba de lamentar haberse levantado para subir, el balance positivo. Una vez que llegamos al objetivo, se descansa, se reponen fuerzas comiendo y bebiendo y se disfruta del paisaje y naturaleza se les olvida todo el esfuerzo que han hecho.

La ruta era para adultos aceptable y para los niños durilla, sobre todo por el calor. Subimos los cuatro a la Choza la Rubia, una ruta de senderismo de aproximadamente 8 km y unos 500 m de desnivel. Para ellos que no están acostumbrados una ruta intensa, sobre todo por el calor que hizo.
El primer tramos al pequeño de 8 años le costó bastante, prácticamente desde el 1,5 km se estaba quejando que ya no podía más, es muy típico en él porque es un poco vago aunque luego lo consigue y es muy capaz. La Ruta sale desde La Centenera, en Ávila, pasando Cuevas Del Valle, primer objetivo es llegar a un refugio donde nos indican que hay una fuente y llegar hasta la choza la Rubia en un prado donde se ven varios picos entre ellos la Mira, el Torozo y al fondo el Cabezo de Mijares.
En ningún punto donde indican que había fuentes salía una gota de agua por lo que nos toca racionar la bebida.
Hugo aprovechó para subir a varias rocas y su padre también, siguiendo costumbres.
En la choza nos preparamos unos bocatas y abrimos un paquete de patatas fritas ( el esfuerzo lo merecía) hicimos varias fotos y aprovecharon para cazar Pokémon.

La bajada fue muy amena, nos hicimos la foto de ¿ donde esta Wally?
Cogí un poco de moras, una pena que no tenía donde guardarlas para coger más y llevarlas a casa, estaban riquísimas y a los niños les encanta.



Para refrescarnos fuimos a Cuevas del Valle a rellenar las botellas de agua y a la poza del jardín, estaba muy fría pero ellos no se lo pensaron de cabeza al agua helada. Yo no tenía suficiente calor, sólo me atreví a meter las piernas y menos mal porque nos tuvimos que ir corriendo, empezó a llover pasamos de casi treinta grados a dieciocho.
Es lo que tiene el final del verano, nubes y claros, calor y frío, pero qué bonito es también aprovechar los días soleados para salir a la calle.



Aventuras en familia, sin duda lo mejor.
             
                                                                           Ruthilante


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