Duatlon Cross Destino Natural

             

                    Terminando el verano, comenzando temporada. Así es como hemos empezado la temporada de carreras, participando en un duatlon, en el mismo lugar donde realicé la última carrera antes de verano, carrera solidaria 40 de Mayo en Calera y Chozas. Fue una carrera exigente, de 8 km en un recorrido con varias cuestas pero una especialmente dura que prácticamente la subí andando, junto con el calor, me quedé ya con pocas ganas de participar en más carreras de tarde y a esas temperaturas.




Durante el verano y las vacaciones he salido a correr tranquila y disfrutando del entorno por donde estaba, no he dejado de trotar, sin hacer nada especial solo correr y Body Balance para reforzar espalda. Me encuentro bastante bien, hacía tiempo que no llevaba una racha tan larga sin dolores fuertes, por lo que estoy disfrutando más.
Bueno a lo que iba, nuestros primos nos animaron a participar en un duatlon, ya hemos hecho un par de ellos en pareja, la diferencia en este caso es que era con bici MTB y Ángel solo coge bici de carretera por lo que se lo tomó como un nuevo reto y experiencia, claro que yo a correr y a hacer lo que pueda. Encantados de participar, conocemos a los organizadores ADC100 pies junto con el Club Ciclista Calera, es el primer duatlon que organizan pero como todas las carreras anteriores fue un éxito, en inscripciones, bolsa de corredor, circuito, avituallamiento, los socios se vuelcan, trabajan duro y eso se refleja en los resultados.

Empezamos la carrera, el primer tramo es corriendo, unos cinco km, dos vueltas circulares. Aproximadamente en el segundo km  "La cuesta", la subí corriendo por decir algo porque creo que más lenta no podía ir... tras la subida hay un tramito de bajada para recuperar, pero eran las diez de la mañana y hacia un calor insoportable, íbamos a sudar la gota gorda. Las pulsaciones por las nubes y la cabeza pensando que en unos minutos otra vez tenía que subir esa cuesta, "La cuesta", no es tan dura como la del  40 de mayo pero ahí está para que sufras un poquito. Llegando a la zona  de transición doy la mano a Ángel sale corriendo a por la bici y comienza su turno, 17 km, dos vueltas de un circuito que por lo que oíamos era exigente y requería de técnica para algún tramo de cuesta, bajadas y curvas de giros de 90 y 180 grados. Esperando y animando a los participantes en la primera vuelta veía muchas caras de sufrimiento, mi pareja paso aproximadamente a los veinte minutos, prácticamente lo que él tenía en mente, me fui a esperarle a la zona de transición y llegó con un tiempazo, es una máquina, no sólo recuperó todo el tiempo que pierdo en carrera sino que algún minutillo más araña. Yo salí para terminar la prueba los últimos 2,5 km, estaba contenta y disfruté este último tramo bastante.  A la meta llegué con una sonrisa de oreja a oreja, carrera terminada, con muy buenas sensaciones y lo más importante disfrutándola. 


En esta ocasión los organizadores enfocaron la carrera a fomentar la vida sana, deporte junto con una buena alimentación y hábitos saludables, teníamos frutos secos, sandia y melón para recuperar la  energía gastada. Muy bien marcado el recorrido y en cada cruce teníamos a algún voluntario animando e indicando bien el camino, es importante ese detalle cuando no conoces el lugar ni el circuito. A mí personalmente me vino muy bien ese bidón de agua en la transición, ¡llegué seca!
Otra cosa que me gustaría destacar es la participación de los niños en estos eventos, sí, también prepararon carrera y circuito para niños, disfruto mucho viéndolos, salen enchufados como si no hubiese un mañana, son increíbles.

Me llevo otra experiencia más, contenta y feliz de poder compartirla con mi pareja que le pone tantas ganas y corazón ❤️, muy agradecida a los Cien Pies, que son un grupo de buena gente y que se vuelcan en las carreras.

                                                                                                                         Ruthilante








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