Prácticamente he cumplido con toda la lista marcada en la última entrada del blog, excepto escribir en el blog. Cuando comenzó el confinamiento pensaba que iba a escribir prácticamente todas las semanas, pero al final ni ganas ni tiempo. Exacto !! ¿Tiempo? Si es lo que más hemos tenido... Pues no!, faltaban horas del día para poder cumplir todas las tareas autoimpuestas. Entre conectarte con los del trabajo, ayudar a los niños con deberes y conexiones, controlar que no estén demasiadas horas con las máquinas, tabletas, móviles..., las horas de ejercicio, en mi caso prácticamente diez horas a la semanas entre ejercicios de fuerza, rodillo y yoga..., las videollamadas, las limpiezas generales, el tiempo en la cocina, y varias cositas más que se van ocurriendo como los videos, retos, aplausos a las ocho, etc, etc Pues me sentaba a las diez a ver series en la familia y al final no me puse a escribir.
Es imposible olvidar que en este confinamiento todas las celebraciones como el día del padre, cumpleaños de Raúl, Semana Santa recreada por mi hermana Estela que nos ha dejado un buen sabor de boca y una representación perfecta para que no echáramos de menos la tradición, después el día de la Madre y nuestra Feria del Caballo, donde brindamos con los amigos el día del alumbrado con nuestras copas de fino y vestidas de flamenca.
Lo de las fases ha sido una experiencia, la verdad, si lo pensamos en plan comedia bien podría hacerse una serie sobre esta situación, primero el paseo de los niños, luego el paseo de adultos y personas de tercera edad, seguido de poder salir ha realizar deporte en franjas horarias, que si en esas primeras semanas no nos hemos contagiado ha sido de suerte, Madrid parecía un hervidero de gente de 6 a 10 de la mañana y de 8 a 11 de la noche, mi carrera o paseos se intensificaban con la carrera de obstáculos, no tocar no pasar cerca, no respirar!!! En fin muy caótico, desde mi punto de vista, seguro que a otras personas no les ha parecido para tanto, pero a mi personalmente me llegó hasta a asustar. Pero este estado de estrés acabó en cuanto empezaron a abrir los "BARES", benditos sean los bares con sus terrazas y bendito se el clima español que nos permite disfrutar de la calle.
En casa estamos bien, ningún contagio y una buena convivencia, la parte positiva que casi podríamos decir que lo hemos pasado con notable, buena armonía, respeto, con intimidad y dejar espacio para no agobiar, hemos hecho cosas conjuntamente y no han faltado nuestros aperitivos y cerveceo. En momentos puntuales necesitaba soledad, pero eso si que ha sido algo imposible...
Tras tantos días sin salir ni caminar el primer día de paseo-correr fue muy gratificante, el soplo de aire fresco, el sol en la piel, los sonidos del río, pájaros, árboles, un chute de energía que necesita todo ser humano. Es una de las mejores sensaciones, desde entonces no falto ningún día o corro o camino pero salgo a diario, y ahora sumo el momento café con las amigas que no podré disfrutar una vez vuelva mi normalidad laboral. El hecho de ir a tomar café, algo tan trivial y que parece algo normalizado, par mí ha sido como otro empujón de energía, estar en una terraza, con un buen tiempo y buena compañía, vamos no tengo que decir que voy a aprovechar hasta el último momento. Sobre todo porque es muy incierto el futuro inmediato, no tengo nada claro de vacaciones, días libres, viajes,... por lo que mi filosofía en este momento es vivir sobre la marcha, lo que surja y desde luego intentar disfrutar de todo , paso de energía negativa.
Han fallecido muchísimas personas y ha habido muchos contagios, las familias de los fallecidos y enfermos han sufrido, no hay nada más triste que la soledad, se han ido sin despedirse, dejando un gran vacío. La situación vivida nos ha puesto en una situación extrema, espero que todo esto nos haya servido para replantearnos muchas cosas, la vida es el tesoro que tenemos y sólo nosotros somos los dueños de ella y está en nuestra mano como vivirla. Espero que pronto lleguemos a buen puerto tanto en salud (lo más importante), en relaciones personales y en estabilidad económica que es imprescindible para el equilibrio del mundo en general y los mundos particulares.
Pd. A seguir con las recomendaciones que hoy estamos bien pero no sabemos que nos depara el mañana.
Ruthilante

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