De nuevo subimos a La Mira, pero esta vez fue diferente. Fuimos en grupo,salimos por la tarde desde la plataforma de Gredos, pasando la noche en el refugio del Pelao y bajando a la mañana siguiente.
Tengo que decir que eso de dormir a la intemperie, en saco, en el suelo, pues como que no me atraía nada de nada. ¿ Cómo ese cambio?
Comienzo, como todos sabéis porque lo habéis sufrido hasta no hace mucho, no se podía viajar entre comunidades por la pandemia que estamos sufriendo. No íbamos a Arenas de San Pedro desde febrero y lo primero que hicimos el 21 de junio cuando se levantó el estado de alarma fue viajar a Jerez para ver a la familia y que los niños se quedaran allí como cada verano y a la que subíamos a Madrid pasarnos por Arenas un par de días. Teníamos ganas de pasar por la sierra, ver a la gente y cambiar de aires.
Y así surgió, nos invitaron a subir a La Mira con el Grupo de Gredos, es una tradición, lo llevan haciendo varios años, es una ruta accesible para que puedan ir familias, aunque accesible no quiere decir que sea fácil fácil. Así que nos animamos a probar, me pareció interesante la ruta y además íbamos en grupo, cosa que nunca hemos hecho y con gente de la zona. Es una ventaja ya que te explican muchas rutas, lugares y lugares que no conocíamos para que podamos seguir explorando por la sierra de Gredos.
Salimos el sábado sobre las tres de la tarde dirección a la plataforma de Gredos, empezamos a caminar sobre las cuatro y media, hacía bastante calor aunque soplaba un poco de aire que se agradecía, el sol pegaba de lo lindo. Caminamos un primer tramo hasta un refugio donde paramos a beber agua y decansar un poco ya que con el calor que hacía parte del grupo no tenía muy buenas sensaciones, por lo que nos dividimos y se adelantaron unos pocos para ir cogiendo sitio en la zona donde dormiríamos.
A la tres horas más o menos llegamos al las ruinas del Refugio el Pelao, desde allí se veía La Mira dónde subiríamos por la noche, también se podía ver el Almanzor y en el prado entre las ruinas estiramos las esterillas y los sacos para dejarlos colocados antes de que entrara la noche, llenamos las botellas con agua fresca fesca de la fuente, nos abrigamos ya que en cuanto el sol se estaba escondiendo las temperaturas bajaban y hacia frío, por lo que nos comentaron tuvimos suerte que otros años hace mucho más viento y frío. Nos sentamos a cenar y cuando habíamos repuesto fuerzas nos dirigimos a La Mira, la noche estaba clara, teníamos luna llena y podíamos ver bastante bien, una vez arriba en La Mira se notaba como soplaba más el viento, las vistas espectaculares, Los Galayos son tan impresionantes o más que de día, Arenas de San Pedro se veía iluminado, rodeados de cabras y de cabro... jjjjjjjjjjjjjjj en plena naturaleza, como siempre digo un regalo de la señora naturaleza.
Volvimos al refugio y enseguida nos metimos en el saco, la luna brillaba con fuerza parecía que teníamos una farola alumbrando, me quedé dormida pronto, con el silencio de la noche, el sonido del aire susurrando y con el saco hasta la cabeza bien tapadita para evitar tener una pizca de frío. Fue un noche corta, a las seis de la mañana nos despertamos, la noche no la pasé mal me despertaba para cambiar de postura pero enseguida volvía a conciliar el sueño, no había bichos, ni animales, ni mosquitos,... Vamos que mi imaginación de una noche en el campo era bien distinta a lo que experimenté.
A la salida del sol me cogí mi esterilla y me puse ha hacer unos saludos al sol y a meditar, una gozada, una paz inmensa y una recarga de energía.
Después de desayunar volvimos a dar un paseo para disfrutar de la vistas antes de recoger los bártulos y volver a bajar hacia el coche.
La bajada además de no ser tan dura fue mucho más cómoda en cuestión de horario y temperatura, aunque tuve un resbalón al pasar un riachuelo y clavé las rodillas en la roca ... Bueno nada grave solo que tendré unos cardenales durante varias semanas.Al llegar, nuestro gozo en un pozo, no estaba el bar abierto por lo que nuestra sed de cerveza no se pudo saciar.
Pero si que nos pudimos refrescar un poco mojandonos las piernas y activando la circulacion en una charca.
Terminamos la mañana comiendo con parte del grupo y pasando un día estupendo. Un placer hacer la ruta con ellos, se portaron muy bien y nos trataron estupendamente, nos encontramos agusto y como uno más.
P.D. Nada es eterno, disfruta el momento, atrévete, no des por echo cosas y agárrate a oportunidades, la vida te pone muchas cosas en el camino que a veces ignoramos. Seamos más observadores y generosos.
Ruthilante
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