El Cabezo de Gavilanes

No es la primera vez que subimos al Cabezo de Gavilanes, en 2019 coronamos la cima pero desde el puerto de Serranillos.
El Cabezo de Gavilanes es un pico que se encuentra en la Sierra de Gredos a una altitud de 2187 mm, entre Serranillos y Gavilanes. 
Esta vez salimos desde Serranillos pueblo, acompañados de Manuel y Pedro, dos compañeros con gran experiencia en senderismo y conocedores de la Sierra de Gredos como la palma de su mano, aunque he de decir que esta ruta no la habían hecho desde hace muchos años.
La idea es subir 1000 m de desnivel y un total de 16 km, en la primera parte se ascensión nos encontramos con unos km sencillos, de fácil acceso, por la vereda del río y comenzando el día sin calor que está azotando una ola de calor en España que no se puede ni respirar. A partir del séptimo km empezamos a subir por piedras donde hay que tirar de piernas, fuerza y respiración, subida con vistas preciosas a Serranillos, al puerto, al Valle del Tietar, observando a la vez que subíamos como iba asomándose el sol y desapareciendo las sobras de las montañas.
Antes de llegar al Pico, y a mitad de la subida complicada nos paramos a hacernos unas fotos donde se veía la cara opuesta a la montaña, desde ahí podíamos ver Gavilanes y la Sierra de Pedro Bernardo, una maravilla.
A las 9:45 estábamos en el Pico del Cabezo, vistas espectaculares, lugar para hacer más fotos. 
Paramos a tomar un tentempié antes de comenzar la bajada kamikaze, mis compañeros están acostumbrados a bajar campo a través, sin seguir sendero ninguno, entre los piornos con una pendiente muy pronunciada, como se suele decir cuesta abajo y sin frenos. 

Por supuesto, me quedé la última,si no me resbalé ocho veces no me resbalé ninguna, subir subí muy bien pero bajar... es otra historia.
Cuando llegamos al camino, nos dirigimos a la Ermita, a buscar algo de agua y tuvimos suerte bebimos de una fuente agua fresca y limpia de la sierra. Los lujos de la montaña.
Solo quedaban un par de kilómetros para llegar a Serranillos, donde nos refrescamos los pies, más bien modo criogenizacion !que fría estaba el agua! Y nos refrescamos con un buen botellín fresco, que eso nos lo habíamos ganado.
Queríamos comer cochinillo frito en las niñas, y restaurante con fama de servir el mejor cochinillo frito de la zona pero nos dijeron que habían cerrado y que el cochinillo más parecido que se hacía era el del hotel. Así que recorrimos el pueblo en busca del hotel a comer el famoso cochifrito. Dejo el enlace de Instagram, se comió bien y ojeando la carta tenía variedad y calidad de productos, además de estar situado en un paraje natural bello y tranquilo.




P.D. Vuelta a los andares, los buenos siempre bienvenidos.
La vida en movimiento.
                                              
                                                             Ruthilante 


 

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