Una de tres '22

Todo llega, casi al final de verano pero por fin las ansiadas vacaciones. Este año no tenemos nada programado ni contratado, vamos a Jerez a casa de mis padres y de ahí a movernos.
Por fin unas vacaciones de tres semanas y coincidiendo con mi marido, algo que no nos pasaba hace bastantes años.
Primeros días de ponernos al día con la familia y amigos, la ola de calor que llevamos sufriendo mes y medio parece que nos ha dado tregua y hemos podido dormir y disfrutar de la playa, en el sol se estaba divinamente.
A mitad de semana nos fuimos a Roquetas a visitar a nuestros amigos-familia, amigos que sientes como familia, que abren las puertas de su casa como sus brazos para recibirnos, todo se les hace poco para darnos y los mejores guías de Cabo de Gata que podíamos tener.
Fueron pocos días pero intensos, un no parar, estuvimos en La Isleta del Moro, queríamos comer en un restaurante donde ellos van mucho y se come genial pero ya sabemos que el mes de agosto vayas donde vayas ... Ni un alfiler, intentamos reservar pero no hubo manera de contactar vía teléfono con ellos y una vez allí ya no había ni mesas para las comandas de las cuatro de la tarde. Allí hay varios restaurantes y en todos se come bien, comimos en un restaurante típico de fritura y pescado fresco, estuvimos bien y el pescado una maravilla.
Nos instalamos en la playa y preparamos el kayak para hacer snorkel, es una zona buena para los que comparten está afición. Los niños disfrutaron muchísimo, esos sí que no paran, revosan energía. 
Pudimos ir a la Playa el Playazo, esta playa es virgen, allí no hay bares, ni chiringuitos, ni duchas, si que dispone de un parking pero hay que ir bien pronto antes de que se llene y tengamos que dar la vuelta.
Desde el parking está la playa amplia, nosotros cogimos por un camino de tierra hacia la cala, pequeña con acceso de piedras y algunas rocas, aconsejo llevar escarpines en todas las playas de la zona de Almería, como he comentado estaba la cala a revosar de gente, menos mal que llegamos pronto y pudimos coger un buen sitio, plantamos las sombrillas las neveras con nuestra tortilla de patatas, picadillo con huevas, que no falte la cerveza y los aperitivos, días disfrutones, costumbres de toda la vida. Desde la cala de puede recorrer los acantilados y el Castillo de San Ramón, si lleváis zapatillas de deporte mucho mejor para explorar la zona, las vistas son espectaculares y merece la pena moverse un poco.
 Estas playas en otra época del año deben ser una pasada, sin masificación.
Nuestro último día dimos un paseo a la playa de Roquetas, un chapuzón y a comer. En un restaurante donde nos atendieron fenomenal y la carta nos encantó Katoa Roquetas , lo recomiendo para parejas o bien para ir en familia, bastante variedad, lugar bonito y cómodo.
Por la tarde subimos a Vicar pueblo,en la sierra, es pequeño, con casas bien cuidadas encaladas y sus paredes con preciosos murales de street art y mensajes, aportan colorido junto a los toldos echos de piezas de ganchillo que quedan bonitos y protegen del sol cuando vas caminando por las calles.
 La Iglesia-Fortaleza de San Benito, situada en la parte alta del pueblo, en la calle Iglesia, templo de estilo mudéjar.
No hay que olvidarse la Plaza del Cerrillo situada a los pies de la iglesia, esta peculiar plaza cuenta con cuatro muros blancos de arcos ojivales, decorado con plantas y parasoles de ganchillo.

Nos quedaron por ver algunas cositas como el mirador del corazón y el acueducto, pero siempre hay que dejar cosas en el tintero para tener la escusa de volver.
          
P.d. Hay locuras que son poesía. 
       Hay locuras de un raro lugar.
       Hay locuras sin nombre, sin fecha, 
       sin cura,  que no vale la pena curar.

                                                            Ruthilante 


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